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Banca ResponsableSostenibilidadLa economía de rosquilla: hacia un mundo 100% sostenible

La economía de rosquilla, de Kate Raworth, es un modelo que busca garantizar el crecimiento financiero cuidando del medioambiente. Conoce las bases de esta teoría económica
6 abril, 202273811 min

Una de las grandes preocupaciones que existen en la economía a día de hoy es cómo progresar cuidando el planeta. El crecimiento sostenible es la clave para conseguir que la riqueza que generan las empresas sea respetuosa con la naturaleza, el medio ambiente y con la evolución de la sociedad. Éste es el objetivo principal de la economía de rosquilla.  

¿Qué es la economía de rosquilla?

La economía de rosquilla es una teoría desarrollada por la economista británica Kate Raworth en su libro ‘7 maneras de pensar en la economía del siglo XXI’, donde analiza la necesidad de afrontar los retos de la actualidad con una mentalidad muy diferente a la que estamos acostumbrados.

En 2008, la crisis financiera despertó una gran incertidumbre sobre los modelos productivos de muchas empresas, que tuvieron que reinventarse para continuar con su actividad. Las crisis posteriores, como la del coronavirus, han provocado que cada vez se busquen alternativas más sostenibles y eficaces para crear nuevos productos o deshacerse de los residuos sin perjudicar al entorno. 

¿Cómo funciona la economía de rosquilla?

En la línea de otros modelos como la economía azul, el propósito de este tipo de economía es que las empresas tomen conciencia sobre sus sistemas productivos para hacerlos más justos, rentables y ecológicos. Para ello, Raworth comparó este modelo con una rosquilla, un dulce que también da forma también a la manera de entender su teoría. Se trata de un modelo gráfico con dos círculos concéntricos, que buscan “el espacio seguro y justo para la humanidad” teniendo en cuenta la base social y el techo económico.

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En el círculo interior se encuentran los requisitos básicos que aportan bienestar a las personas como son el agua potable, la alimentación, un salario, la paz, educación o una vivienda y en el exterior estarían los problemas medioambientales a los que nos enfrentamos como la pérdida de biodiversidad, el cambio climático o la contaminación. El espacio que queda entre ambos círculos son aquellas áreas donde podemos mejorar para construir un mundo más ecológico y justo. 

Para conseguir este punto de equilibrio, donde las necesidades básicas de las personas están garantizadas, es necesario llegar hasta una economía regenerativa y distributiva que evite los excesos y los riesgos que amenazan la supervivencia de la raza humana. En este caso, son algunas como la contaminación o el cambio climático. 

La clave para que caminemos hacia este objetivo, según Raworth, es que veamos el mundo con una nueva mentalidad. Para esta economista inglesa, estamos demasiado enraizados en la idea de que todo crecimiento económico es positivo, pero si queremos avanzar como sociedad tenemos que empezar a incorporar hábitos sostenibles que nos permitan acompañar el desarrollo financiero a gran escala. 

El efecto negativo del crecimiento económico: la desigualdad social

La economía de rosquilla trata de poner freno a una tendencia que lleva en alza desde los años 30 del siglo XX: el consumismo masivo. La necesidad de generar beneficios lleva a las empresas a buscar la máxima rentabilidad en cada una de sus decisiones, poniendo en peligro la biodiversidad y llevando a cabo acciones que pueden perjudicar a la atmósfera.

La producción de bienes de forma masiva, la necesidad de abrir nuevas fábricas que emiten C02 a la atmósfera, el maltrato animal para satisfacer la demanda de carne en el sector de la comida rápida… Hay miles de ejemplos de malas prácticas que, para Raworth, evidencian la necesidad de pensar el mundo a través de un nuevo paradigma adaptado a las necesidades sostenibles de nuestro tiempo.

Una de las grandes consecuencias de esta aceleración económica sin límites es la desigualdad en el mundo. Según el Informe sobre la Desigualdad Global 2022, del Laboratorio de las Desigualdades Mundiales, el 10% de la población más rica tiene tres cuartas partes de la riqueza mundial, mientras que la clase media posee poco más del 23% y los más pobres difícilmente rozan el 2%.

El verdadero problema es que las etapas más difíciles para la economía de los hogares termina beneficiando a las clases más altas. Tanto es así que los multimillonarios acumulan hoy en día más dinero del que disfrutaban antes de la pandemia: un 3,5% frente al 2% que tenían a principios de 2020. Con todos estos datos sobre la mesa, podemos ver claramente la necesidad de llevar a la práctica teorías como la economía de rosquilla, que permiten trabajar hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Si las empresas y los ciudadanos trabajamos mano a mano conseguiremos que nuestro crecimiento financiero sea también sostenible, encaminado a conseguir una buena prosperidad económica y social en el futuro.

Resumen
La economía de rosquilla: hacia un mundo 100% sostenible
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La economía de rosquilla: hacia un mundo 100% sostenible
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La economía de rosquilla, de Kate Raworth, es un modelo que busca garantizar el crecimiento financiero cuidando del medioambiente. Conoce las bases de esta teoría económica
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