Tres son las celebraciones de Semana Santa, dentro de nuestra comunidad que han sido declaradas de Interés Turístico Internacional. Esta selecta mención se debe al esfuerzo colectivo y supone un reclamo para los visitantes así como un orgullo para nuestra región. ¿Sabes cuáles las ciudades que cuentan con este privilegio?

En la provincia Albaceteña, la cita ineludible desde el s XV es la Semana santa de Hellín, más de veinte mil tamborileros con túnica negra y pañuelo rojo irrumpen las calles en la sonada Tamborada de Hellín. Desde el miércoles santo a las 15 comienza la primera tamborada a la que sigue la del Viernes de Dolores, acompañando la ascensión y descenso al calvario del Vía Crucis de las Antorchas. Seguidas por el Sábado de Gloria y hasta el domingo de Resurrección. Las calles de esta localidad se inundan de tambores que solo enmudecen ante los actos religiosos como la celebración de procesiones y misas.

Otra de las celebraciones, de gran belleza, es la Semana Santa conquense, a través del trazado medieval de la ciudad de Cuenca, se celebra la fiesta por excelencia de esta ciudad. Desde el Domingo de Ramos con la borriquilla hasta La procesión del Resucitado el Domingo de Resurrección se suceden los desfiles procesionales: Procesión de la Vera Cruz, el lunes; la del Perdón, del Martes Santo y la del Silencio, el miércoles.

Los días culminantes son el Jueves Santo, con la procesión de La Paz y la Caridad; y el Viernes Santo, con tres procesiones: al amanecer la del Camino del Calvario al mediodía la del Calvario y al atardecer, el Santo Entierro. Cabe destacar por su profundo arraigo entre los conquenses, la procesión Camino del Calvario, conocida popularmente como las Turbas, en la madrugada del Viernes Santo. Sin duda, espectacular cita a la que no podemos faltar.

La última en incorporarse a este selecto grupo, en 2014, es la Semana Santa de Toledo con su peculiar escenario lleno de estrechas y empinadas calles, cobertizos y callejones y la mayoría de sus procesiones nocturnas, llaman a fieles y a turistas a visitar tesoros artísticos llenos de historia.

Contemplar la procesión del Jueves Santo, de la cofradía de la Virgen del Amparo, es una de las citas obligadas. En la madrugada del Viernes Santo, Toledo vive una noche profundamente penitencial, las calles se convierten un solemne escenario para recibir al Señor.

Y el Sábado Santo, durante la vigilia pascual, en el templo primado tiene lugar una ceremonia única en el mundo: la bendición de los corderos pascuales que el cabildo catedralicio regala a los Seises. Para el Domingo de Resurrección en la catedral el arzobispo de Toledo, preside la misa de Pascua con la que concluyen los actos.
Vivir la Semana Santa Toledana, sin duda un motivo más para visitar la capital castellano manchega.

Cabe destacar, la Semana Santa de Ciudad Real, de interés turístico nacional, donde nos invitan a visitarla por el arte y devoción de sus pasos, además de su gastronomía, rica y sabrosa, especialmente diseñada para esta época.

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