La Historia suele ser caprichosa en ocasiones y ni las mentes más privilegiadas se escapan a su influjo. Quién le iba a decir a Isaac Newton, el genio que descubrió la ley de la gravedad, que echaría a perder una fabulosa fortuna de la época por el desplome de las acciones de la Compañía de los Mares del Sur en el siglo XVIII. O al escritor Mark Twain que sufriría la burbuja que atrapó a los títulos de mineras de plata a mediados del siglo XIX. E incluso a Voltaire, siempre metido en líos económicos hasta que sacó partido de un sistema de lotería que creó Francia para los que tenía bonos.

Posiblemente el resultado hubiese sido muy diferente si estos personajes tan célebres hubiesen tenido a su lado a una persona que les orientase, les aconsejase y les ayudase a gestionar su dinero. Es lo que hoy en día se conoce como asesor patrimonial, un profesional formado y capacitado para asesorar a las personas en su patrimonio y ayudarles a mejorarlo.

Globalcaja, entidad financiera de referencia en la región, tiene en estos asesores patrimoniales una de sus puntas de lanza para asesorar a los clientes con mayor patrimonio líquido, esto es, dinero disponible para invertir a partir de un mínimo de 60.000 euros, aunque, según los casos, esta cifra se puede reducir. A su servicio ha construido una división, Banca Patrimonial Globalcaja, cuyo enfoque es tan sencillo como fácil de explicar: ayudar al cliente a mantener e incrementar sus ahorros.

Lo mismo que uno le pide consejo al frutero sobre la mejor fruta de temporada o al pescadero sobre la pieza más adecuada a la receta que queremos cocinar, estos asesores patrimoniales hacen lo propio cuando se trata de decidir la mejor gestión de los ahorros. Estudian el perfil de inversión del cliente y analizan sus necesidades personales, familiares, profesionales y patrimoniales. Sacan partido de su profesionalidad, de su conocimiento financiero, y de la oferta de productos para asesorar sobre las mejores formas de rentabilizar los ahorros sin descuidar el impacto fiscal. Además hacen un seguimiento pormenorizado de las inversiones e informan periódicamente de sus resultados, poniendo en juego una planificación global del patrimonio del cliente.

 

patrimonial

 

En definitiva, le acompañan en toda su vida financiera, y están a su lado cuando se trata, por ejemplo, de afrontar las consecuencias económicas y fiscales de una herencia, optimizar fiscalmente los ingresos procedentes de la venta de un negocio o de un inmueble, o abordar un plan de inversión financiero a largo plazo.
Este arsenal de capacidades se refuerza, por un lado, con el trato personalizado y el servicio especializado, y, por otro lado, con el apoyo que da la cercanía y proximidad de Globalcaja. De hecho, los propios asesores patrimoniales están ubicados en algunas de las oficinas de la Caja y en contacto permanente con los clientes. Este enfoque de conocimiento y proximidad también se aprovecha del amplio surtido de fondos de inversión y el diseño de carteras de inversión para beneficiarse de los movimientos del mercado.

En un entorno económico que atisba en el futuro más próximo más nubarrones que certidumbres y con un rumbo dispar de los mercados financieros, presas de la volatilidad y que hoy dan una de cal y mañana otra de arena, conviene no bajar la guardia y agarrarse a la solidez que aportan estos asesores y la Banca Patrimonial de Globalcaja de cara a la gestión de los ahorros dado que, como bien explicaba una vez el famoso y octogenario inversor estadounidense Warren Buffett, “sólo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”.

 

 

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