¿Qué pensión voy a cobrar cuando me jubile? Esta es una pregunta que nos asalta ante la previsión de futuro incierta del actual sistema de pensiones públicas. El envejecimiento de la población, el estancamiento de la natalidad, la mayor esperanza de vida y la elevada tasa de paro estructural -18%- son los principales factores que ponen en peligro su supervivencia, al menos en los términos que lo conocemos actualmente. ¿Qué nos espera entonces?

En el sistema de reparto actual los trabajadores en activo cotizan para aquellos que están jubilados – que reciben de media el 80,1% del sueldo de sus últimos años de trabajo. Con esta contribución el trabajador adquiere el derecho a hacer lo propio cuando lleguen a los 65 años. Actualmente hay 3,47 trabajadores por jubilado, una cifra que caerá a 1,27 en 2064, 1,7 puntos menos de lo que indica la OCDE para que el sistema sea sostenible.

La ineficiencia del sistema se ha hecho plausible durante la crisis económica en la que se han destruido 3,8 millones de puestos de trabajo. Precisamente para cubrir este tipo de eventualidades se creó en el marco de los Pactos de Toledo en 1999 el Fondo de Reserva de las Pensiones, que llegó a tener en 2011 67.000 millones de euros de los que apenas queda un 22% – poco más de 15 mil millones.

El problema de calado radica en el envejecimiento de la población y el descenso de la tasa de natalidad que provoca que cada vez sean menos las personas que realizan aportaciones a los fondos de la Seguridad Social pero más las que cobran prestaciones y durante un mayor número de años.

Pero este envejecimiento de la población mundial es algo que se viene percibiendo desde hace décadas y ya en los años noventa hubo un aumento del gasto en pensiones a causa del factor demográfico pero el aumento del empleo y la tasa de ocupación compensaron el efecto de los factores negativos.

En los siguientes años, entre 2000 y 2007, incluso había mayores pensiones en relación al PIB debido no solo al ritmo de la actividad económica sino también al boom migratorio.

Sin embargo, a partir de la segunda década de este siglo hasta hoy ha ido aumentando el déficit de la Seguridad Social por la confluencia de una serie de factores como son la crisis económica y el hundimiento de la actividad económica, la parada del boom migratorio y el gran aumento del desempleo que hace la la tasa de ocupación sea muy negativa.

¿Qué va a pasar en el futuro?

El envejecimiento de la población es evidente pero hay otro factores, como la tasa de natalidad y los movimientos migratorios que son menos previsibles, así como la tasa de ocupación, que es clave para compensar otros desequilibrios. Aunque en estos momentos nos encontramos con una tasa de ocupación muy baja, su aumento tendría un gran efecto estabilizador.

Lo que es indudable es que a corto plazo se seguirá manteniendo la situación actual y la revalorización de las pensiones se mantendrá, como ahora, en el 0,25%, lo que supone una cierta pérdida del poder adquisitivo. Si quieres saber cuál va a ser tu jubilación puedes consultar este simulador de jubilación.

Ante esta situación incierta cabe replantearse la contratación de un plan de pensiones. Este producto financiero ha dejado de ser un mecanismo de ahorro más para convertirse en un complemento indispensable para garantizar en la vejez el poder adquisitivo mantenido durante la vida laboral. Es por ello clave estudiar con detenimiento los factores que influyen en la cuantía de la prestación final.

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