El EBITDA, de sus siglas en inglés Earnings Before Interests, Taxes, Depreciations and Amortizations (beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) es un indicador fundamental para analizar de forma aproximada la capacidad de una empresa para generar beneficios únicamente teniendo en cuenta su actividad productiva.
Su cálculo descarta:

Intereses financieros: aquellos derivados de las deudas contraídas por la empresa. Si se incluyese en el EBITDA el resultado del mismo sería menor cuanto mayor fuese el endeudamiento. El EBITDA, por tanto, no tiene en cuenta cómo se financia la empresa.

Los impuestos: en concreto el Impuesto de Sociedades, progresivo, depende de los resultados de la empresa que sí tienen en cuenta amortizaciones y pagos financieros.

Amortizaciones: son la representación económica de la pérdida de valor de un activo de la empresa. Las inversiones que la empresa realiza para compensar esta pérdida de valor también se eliminan del EBITDA, mermaría su resultado.

Depreciaciones: una de las formas de que esta pérdida de valor haga el menor ‘daño’ a la empresa es la contratación de fondos para cubrir riesgos. A más dinero invertido en el fondo menor resultado se obtendría en el EBITDA si se incluyese este elemento.

En resumen, un EBITDA elevado no significa automáticamente que la empresa marche sobre ruedas, ya que, por ejemplo, si su endeudamiento es elevado aunque tenga mucha capacidad para producir, el beneficio neto de la empresa será pequeño. Este indicador se utiliza siempre relacionado con otros parámetros en un periodo de tiempo determinado.

Un ejemplo claro

Conociendo este dato una empresa se puede hacer una comparación mejor entre diferentes compañías o en la misma pero entre ejercicios económicos diferentes. ¿Por qué? Porque se depura el efecto de diferentes sistemas impositivos y de cálculo de la amortización y depreciación e interés de la deuda.

Por ejemplo, para simplificar: dos compañías, una de España y otra de Irlanda con la misma producción. Los beneficios netos de la irlandesa serán mayores. A priori se puede pensar que es porque produce más. Producen igual como acabamos de indicar. Lo que ocurre es que en Irlanda el Impuesto de Sociedades es del 12,5% y el de España del 28%.

El EBITDA resta ese efecto impositivo para ver la capacidad real de las empresas y poder comparar.

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