Este concepto, truncamiento en el entorno bancario es muy utilizado ya que es una tarea que se realiza diariamente cuando presentamos al cobro un cheque en nuestra oficina.

Es un procedimiento informático por el que la entidad tomadora de un documento transmite a la entidad librada la información relevante sobre este, sin que sea necesario enviar el documento original ‘truncado’ para llevar a cabo la operación. Se pueden truncar los siguientes documentos: cheques, pagarés en cuenta corriente o pagos domiciliados, que se emiten por importe igual o inferior al denominado ‘límite de truncamiento’. Este límite actualmente es de 150.000 euros, cantidad a partir de la cual el cheque no se inmoviliza y debe intercambiarse físicamente.

Se trata por tanto de sustituir documentos físicos originales por registros informáticos o electrónicos que contengan su información más importante.

Fuente: http://www.bde.es/

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