La incertidumbre sobre la salud de la economía China ha hecho caer en picado las bolsas de occidente en las últimas semanas. El parqué de Shanghái retrocedió más de un 8,5%, su mayor caída en ocho años, haciendo perder el nivel de los 10.000 puntos al Ibex-35 español y con recortes en torno al 5% en todas las plazas europeas. ¿Cómo afecta esta situación a la economía real de las familias?

Un dato: la contribución de China al PIB mundial en 2014 rozó el 17%, con un crecimiento del 7,4%. Sin embargo, las previsiones para el gigante asiático este año no son nada halagüeñas. El Fondo Monetario Internacional estima que crecerá un 6,8% y un 6,3% en 2016.

Entre sus problemas se encuentra el hundimiento de sus exportaciones, con la consecuente devaluación de la cotización del yuan por parte de las autoridades chinas para competir vía precios. A ello se le suma también un modelo económico expuesto en exceso a la inversión extranjera, tendente a la especulación en el sector inmobiliario y crediticio, al tiempo que el consumo de los hogares como motor del PIB apenas representa tan solo un 30% de su economía.

Caída de precios de las materias primas

El verdadero problema de contagio mundial no viene exclusivamente de mano de los mercados bursátiles. Una de las principales consecuencias negativas viene de la mano de la demanda de materias primas. Que una economía como la china, que es la mayor consumidora de commodities a nivel mundial, desacelere su crecimiento, significa que su demanda hará exactamente lo mismo. Los excedentes de gas petróleo y otras reservas harán, por tanto, caer los precios.

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Por su parte, la depreciación del yuan actúa de barrera a la compra de productos españoles. Su caída del 10% respecto al euro hace que comprar un producto español para los asiáticos sea más caro. Según datos del ICEX en España hay 13.600 empresas con el objetivo de ventas en ese país. Entre los sectores con mayor representación están el de moda y automoción.

Con todo, sí que habrá un efecto positivo para al menos las empresas españolas que produzcan en China ya que el bajo precio del yuan hará mejorar su competitividad a la hora de exportar a otros mercados.

Todavía es aventurado dibujar a futuro un horizonte económico negativo para España por la crisis china. De momento, habrá que esperar a la evolución de los mercados mundiales.

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