El BYOD (Brig your own device: ‘trae tu propio dispositivo’) pasa de ser una tendencia a una necesidad en el ámbito laboral. En España, 9 de cada 10 profesionales afirman realizar actividades relacionadas con su trabajo en sus propios dispositivos móviles, por delante de Italia, Reino Unido, Alemania y Francia, según datos de Intel Security.

Este hábito, que hace unos años surgió por iniciativa de los propios empleados, es ahora prioridad en las compañías que comprueban como el uso de ‘gadgets’ propios como herramientas de trabajo les reporta grandes beneficios.

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Tanto es así que la proyección de la consultora Gartner para 2017 es que el BYOD sea una exigencia en la mayoría de empresas. Este comportamiento en el hábito de los empleados está motivado por la rápida adaptación a las nuevas tecnologías y la mejora de la seguridad de los softwares informáticos que minimiza sus riesgos de pérdida o robo de información.

Movilidad al 100%

Lo que a priori puede dar la sensación de que BYOD es trabajar 24/7, con una correcta política de empresa este facilita la economización y autogestión del tiempo. La implementación del BYOD en la empresa significa poder trabajar desde cualquier lugar, no fuera del horario laboral. Si bien es cierto que un imprevisto en las horas de descanso será más fácil de gestionar con el BYOD, la tónica habitual de implementarlo es favorecer la flexibilidad del empleado y que este opere con unas aplicaciones y en un entorno tecnológico con el que esté familiarizado. El resultado: la productividad mejora.

El ahorro para las empresas de introducir esta metodología de trabajo es sustancial (tras la correspondiente adaptación de sus sistemas al entorno multidipositivo) ya que eliminan de sus costes la compra y amortización de ordenadores, smartphones o tabletas. Un ahorro que se puede retornar en una mejora salarial para los empleados.

La seguridad ha sido el hándicap principal a la hora de dar tomar la decisión de unirse al BYOD, tanto por parte de la empresa como del empleado.

Mayor seguridad

La incertidumbre respecto a la pérdida de datos confidenciales y comprometidos de ambos actores se va esfumando a medida que las empresas TIC presentan soluciones específicas cada vez mejor preparadas para soportar BYOD frente a amenazas externas o fallos humanos.

Asimismo, el impulso del BYOD debe seguir unas directrices de comportamiento comunes y homogéneas para todos los empleados bajo el paraguas de una política que marque unas pautas de utilización. Esta tarea corresponde al departamento TIC que evaluará sus ventajas en función de la propia estructura de la empresa y sus objetivos de negocio.

Todo es proponérselo y hacer una correcta planificación. ¿Te animarías a probarlo?

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